
En México, nuestra relación con "La Catrina" se define por una serie de circunstancias íntimamente vinculadas con la historia y cultura de nuestro país, por lo que ésta se considera un huésped imprescindible en ocasiones importantes, como el Día de los Muertos, que se celebra cada 2 de noviembre. De acuerdo a esta tradición, se cree que viene la muerte, pero más específicamente es en memoria de nuestros fieles difuntos, esto nos da un sentido de identidad, ayudándonos a arraigarnos a nuestra cultura. Esta importante y eterna compañera la asociamos también, paradójicamente, con el placer de vivir ante el peligro de la muerte. La Catrina, con su traviesa sonrisa nos invita a vivir el momento, y a través de la música y el baile, encontrar el sentido de la vida. La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora y eternamente. A sí que es hora de que echemos loco porque no sabemos como, ni donde, ni cuándo y ni a qué hora nos va a llevar.